sábado, 21 de julio de 2012

Ya no escribo

Ya no escribo sólo por escribir
ni por intentar asesinarme en una hoja en blanco
tiro las cenizas sobre tu cara
es allí donde existo
en este mundo de humo que se te hace en los ojos
El escupitajo queda colgado como una araña
como un sapo que te lame los labios
te escupo y mueres...
mueres en cada grito alcoholizado que me sangra en la vida
No tengas miedo
es tu final el que tengo en mis manos
el final helado
el final metálico que escupe tu nombre en cada disparo
he de morir yo también
moriré putrefacto de humo esperando ese grito helado que sostiene el revólver
moriré,si!
envuelto en el excremento que derramo sobre mis poemas
acompañado de una puta que me repta perversamente en la cabeza: la poesía
Yo soy el rey muerto
el que supura sonrisas infectadas de tu nombre
soy el que derrama pus en tu nombre
soy el que humilla la noche
soy el que derrama su cerebro sobre el asfalto para escribir entre la basura un bello poema

Luis Borja

sábado, 7 de julio de 2012

LA DOCTORA ZEPPELIN REVISA MIS HERIDAS MIENTRAS SURFEA


La doctora revisa su risa ante el espejo
mudo la ve mientras escapa del cielo
mis ojos son dos sonoros astros
viéndola tejer un campanario al aire
la escalera ya no nos lleva a ese sitio dónde el alba es una carie
acomodando el esqueleto del viento sobre los cerros

yo la imagino en la esquina del hospital
cuando calza su risa al levantarse
se enjuaga los dientes

la imagino cuando me mira de reojo
como el muerto que se extingue así mismo
en medio de la quebrada estrella marina
parpadeando el sueño
como el fagot apagando las mañanas

la imagino deshojando obuses en el café matutino
ese temblor contorsionista desvelando sus pestañas
en el turno de media noche

ella no desviste su sombra
en ella hay peces perezosos en la última gota de la tarde

la doctora Zeppelin afirma que mi huella es solamente polvo
mal escrito en las faldas del camino
le veo los pies y quiero meterme entre sus dedos
en su pulso de humareda
en el latido de cada huella
de cada golpe sanguíneo de la marea donde habitan las joyas del sol
el laberinto de la sangre que me muerde
como un pájaro azul atrapando la ceniza de la noche

ella revisa mis heridas mientras surfea
la blanca campanada de la ola
el eco de una hoguera revisando mis palabras
el olor de la sutura salina cuando rompe el mar con su mirada.

Noé Lima.